divendres, 8 d’abril de 2016

HISTÒRIES DE LA MILI... DE PERE ALCARAZ

Cuando fuí a la mili -era de la quinta del 51- me tocó el periodo de recluta en Castelldefels. Formaron un equipo de fútbol y cuando pidieron jugadores salieron al menos 200. Viéndolo el teniente dijo: “los que tengan carnet” y sólo quedamos 18 o 20. Cuando nos traían la comida, había más cantidad y era un poco mejor, además estábamos rebajados de bastantes servicios.

Una tarde, estando jugando al fútbol vino el brigada de cocina, que era más malo que el veneno, y me dice: “oye tu no eres de Gavà?” y le contesté que sí. Me dijo que al día siguiente por la mañana fuese con el cabo de cocina y compráramos un carro de lechugas. Yo le dije: “mi brigada si yo he trabajado toda mi vida en una fundición, yo que sé de lechugas”, a lo que me contestó: “nada, nada, antes de mediodía que estén las lechugas aquí”, y se fue. Yo cuando terminé de jugar al fútbol me fuí a la residencia de oficiales y pregunté por mi capitán. Le expliqué lo que me había pasado con el brigada de cocina. Se echó a reír y me dijo: “déjalo no vayas que ya hablaré yo con el brigada”. 
 
Cuando estábamos comiendo sentados en las mesas vino el brigada por detrás, me cogió la oreja izquierda y empezó a retorcerla, y yo: “hay! hay! hay!”, “cuando yo te mande a buscar lechugas, tú me traes lechugas y si no hay las siembras, y cuidadito con decirle nada al capitán, si no sabrás quien soy”. No dije nada, porque yo sabía la mala leche que gastaba el brigada.

Pere Alcaraz, Memòries

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