dijous, 8 de març de 2012

EL PAPER DE LA DONA A INICIS DELS ANYS SEIXANTA

A inicis de la dècada dels seixanta, a la dona casada se li recordava contínuament quin era el seu paper i com l’havia de representar. Havia de ser una bona esposa, mare i mestressa de casa, i saber comportar-se en societat. En aquest sentit, les revistes i els apartats femenins dels diaris donaven consells a les dones per assolir aquesta perfecció. El text que reproduïm a continuació va ser publicat pel periòdic local Brugués el 29 de juny de 1963. 


"LA MUJER GUAPA Y LA FEA

La mujer fea es en extremo virtuosa. Se aficiona al trabajo de las costuras, cuida bien la cocina, siempre dispuesta para el marido; no se acerca nunca a la ventana; es una buena madre de familia; no es vana ni caprichosa. Su máxima ventura es aprender recetas culinarias para tener siempre contento a su marido.

El más próximo amigo de la bonita es el espejo; está en un continuado “toilette”, está suscrita a todas las revistas de moda, no pega un botón, se preocupa más de ella que de los hijos y no digamos que del marido. Desconoce la existencia de la aguja; pero no desperdicia ocasión para poderse lucir en público. No le “viene de un duro”, y apenas es feliz cuando la modista le trae un vestido, debido a que ya piensa cómo será el próximo [...]

La mujer fea es casi siempre sana, robusta y fresca; la bonita es nerviosa, frenética y enfermiza [...]. El marido de la fea se retira de sus jornadas, alegre y cantando, pues considera que lo están esperando con las tostadas bien hechas.

El de la bonita, llega trémulo, silencioso, recelando encontrar algo desagradable, viendo constantemente una sombra misteriosa a la puerta de su casa. Recoge los pedazos de papel, los reúne y los lee para descifrar, adivinar, no haya en sus manos alguna prueba de infidelidad conyugal [...].

A. Sierra, Gavà, 1963

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